En 2024, Alemania puso en marcha un piloto nacional para evaluar si la semana laboral de cuatro días podía mantenerse sin afectar la productividad ni la rentabilidad empresarial. Dos años después, el experimento no solo continúa vigente , sino que el 70% de las 45 empresas participantes ha decidido mantener algún modelo de reducción de jornada.
- El seguimiento fue realizado por investigadores de la Universidad de Münster en colaboración con la consultora internacional 4 Day Week Global. El estudio analizó el impacto real tras la implementación del modelo conocido como 100-80-100: 100% del salario, 80% del tiempo de trabajo y 100% de la productividad.
El objetivo era claro: Reducir horas sin disminuir resultados
En el programa participaron compañías de sectores como manufactura, seguros, tecnología, medios de comunicación, comercio y educación, incluyendo desde pequeñas empresas hasta grandes organizaciones con más de 250 empleados.
Uno de los principales temores empresariales era una posible caída en los beneficios. Sin embargo, el informe concluyó que no hubo descensos ni en productividad ni en rentabilidad. En algunos casos, incluso se registraron ligeras mejoras en los indicadores de desempeño.
El mayor impacto se supervisa en el bienestar laboral. El 90% de los empleados reportó un mejor equilibrio entre su vida personal y profesional; el 38% de las empresas indicó una reducción en bajas laborales y absentismo; el 87% detectó mejoras en la retención de talento y el 75% afirmó tener mayor capacidad para atraer candidatos.
Aunque cerca del 30% de las empresas regresaron al esquema tradicional por dificultades operativas, el experimento sugiere que la reducción de jornada puede sostenerse si existe un rediseño organizativo adecuado. Para la mayoría de los participantes, más que trabajar menos días, la clave estuvo en optimizar procesos y eliminar tareas innecesarias.


















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