El Congreso de la Unión aprobó una reforma al Código Penal Federal que redefine y amplía la figura del abuso sexual, estableciendo de manera expresa que el silencio, la pasividad o la falta de resistencia de la víctima no podrán interpretarse como consentimiento para un acto de naturaleza sexual.
La modificación actualiza los artículos 260 y 266 Bis del Código Penal con el objetivo de cerrar vacíos legales que durante años dificultaron la persecución de este delito y permitieron impunidad en casos donde no existía violencia física explícita.
A partir de esta reforma, el consentimiento debe ser libre, voluntario, informado y plenamente válido, y no puede presumirse por la ausencia de oposición.
CONCEPTO
Con la nueva redacción, el abuso sexual abarca cualquier comportamiento de naturaleza sexual realizado sin consentimiento, incluyendo tocamientos, caricias, roces corporales, exhibiciones o actos de connotación sexual en espacios públicos o privados.
También se precisa que no existe consentimiento cuando la voluntad de la persona ha sido anulada o afectada por violencia, intimidación, engaño, abuso de autoridad o de confianza, o por una situación de vulnerabilidad.Otro punto relevante es que el delito de abuso sexual se perseguirá de oficio, lo que significa que las autoridades podrán iniciar una investigación sin depender exclusivamente de una denuncia formal de la víctima, fortaleciendo así la acción del Estado frente a estos casos.
SANCIONES
En cuanto a las sanciones, se establecen penas de tres a siete años de prisión, además de multas y posibles medidas complementarias como talleres con perspectiva de género o servicios comunitarios.
La reforma también contempla agravantes que incrementan las penas cuando exista violencia física, psicológica o moral, o cuando se aproveche una relación de confianza o autoridad.
Legisladores señalaron que esta modificación representa un avance en la protección de la libertad y la dignidad de las personas, especialmente de mujeres, niñas, niños y personas en situación de vulnerabilidad, al colocar el consentimiento como elemento central del tipo penal y eliminar interpretaciones que históricamente limitaron el acceso a la justicia.
















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